El envejecimiento cutáneo se caracteriza, entre otras cosas, por cambios intrínsecos debido a la deficiencia de la regeneración celular, así como por cambios a nivel dérmico, principalmente durante la senescencia, donde la dermis asume una naturaleza relativamente acelular y avascular.
El adelgazamiento del espesor dérmico es una característica importante del proceso de envejecimiento cronológico, caracterizado por una disminución de las fibras de colágenas, elásticas y sustancias fundamentales, como el ácido hialurónico.
Los fibroblastos juegan un papel importante no solo, en la síntesis de colágenas y otros macro y microcomponentes de la Matriz Extra-Celular (MEC), sino también en su organización tridimensional, participando, además en la morfogénesis, angiogénesis y cicatrización de la piel. La capacidad de los fibroblastos para sintetizar y organizar la MEC, comunicarse con el nicho de células madre (CM) adyacentes y con células y tejidos quiescentes, mitóticos y post-mitóticos de origen distinto los convierte, en un componente central en la homeostasis y el envejecimiento de la piel, cabe mencionar que recientemente se han descubierto una enorme variedad de subconjuntos de fibroblastos, cada uno con una huella transcripcional típica y reproducible.
Los fibroblastos regulan la expresión de genes que codifican la síntesis del colágeno I, III, IV y V, las diferentes formas estructurales del colágeno mantienen la resistencia mecánica y la elasticidad de la piel y actúan como sustratos para la proliferación y diferenciación celular.
Durante el envejecimiento, existe una disminución de los factores de crecimiento, entre ellos el factor de crecimiento transformante tipo β (TGF‐β), el factor de crecimiento derivado de plaquetas (PDGF), el factor de crecimiento de fibroblastos (FGF), el factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF), por lo que se disminuye la síntesis de colágenas y otros componentes de la MEC.
También se nota claramente la presencia de fibroblastos senescentes en la dermis lo que impulsa el deterioro y el envejecimiento de la piel debido a la detención irreversible de la proliferación y la liberación mejorada de un fenotipo secretor asociado a la senescencia (SASP).
El SASP, a través de quimiocinas y factores proinflamatorios, induce inflamación crónica, reduce la proliferación mediante la liberación alterada de factores de crecimiento esenciales y mejora la degradación de la MEC, mediante la activación de metaloproteinasas que degradan la matriz.
Los bioestimuladores se utilizan cada vez más como una opción no quirúrgica para rejuvenecer con un aspecto natural tanto el rostro como el cuerpo, mejorando la textura de la piel, la flacidez y el redensificado de las zonas donde se aplican. Estos están compuestos tradicionalmente por sustancias biodegradables y bioreabsorbibles que son fagocitadas y estimulan una respuesta inflamatoria que induce a los fibroblastos a producir colágenas y otras proteínas de la matriz, provocando un rejuvenecimiento tridimensional similar al natural.
Hoy en día existen una nueva generación de bioestimuladores, los Oligonucleótidos, que no solo se basan en el mecanismo proinflamatorio inductor de los fibroblastos, sino que además interactúan con receptores específicos, los denominados receptores purinérgicos, los cuales contribuyen a una amplia gama de funciones celulares y tisulares, incluyendo la proliferación celular, el flujo iónico intracelular y transmembrana y la inmunomodulación.
En los mamíferos, el sistema de receptores purinérgicos está compuesto por:
a) Receptores P1 acoplados a proteína G A 1 , A 2A , A 2B y A 3 para adenosina extracelular.
b) Receptores P2X1–7 que son canales iónicos regulados por ATP.
c) Receptores P2Y 1,2,4,6,11,12,13 y 14 acoplados a proteína G para ATP, ADP, UTP, UDP y/o UDP-
glucosa extracelulares.
Los oligonucleótidos son cadenas cortas de nucleótidos, las unidades básicas de los ácidos
nucleicos como el ADN y el ARN. Estas pequeñas secuencias son capaces de interactuar con el material genético de las células, regulando la expresión de genes específicos y modulando diversas funciones celulares. La señalización purinérgica es uno de los principales moduladores de la homeostasis tisular basal, mientras que su desregulación contribuye a la patogénesis de varias enfermedades, incluidas la inflamación y el envejecimiento.
La bioestimulación de fibroblastos reticulares y papilares mediante oligonucleótidos representa un enfoque avanzado y efectivo en la regeneración de la piel y el rejuvenecimiento cutáneo. Esta nueva técnica, tiene el potencial de transformar tratamientos estéticos y médicos, ofreciendo una piel más firme, joven y saludable. A medida que la investigación en este campo continúa, podemos esperar aplicaciones aún más emocionantes para esta tecnología en un futuro próximo.
BIliografía
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